Historia sobre las emociones con Julieta y Ratgma

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Historia sobre las emociones con Julieta y Ratgma

Category : Coaching

Julieta descorcha la botella de champán de la vida, mientras sus pies la dirigen con algo de incomodidad y sorpresa hacia algo nuevo .

Dentro de su anorak color miel y pantalones gris antracita, reflexionaba sobre aquel encuentro hacía más de 30 años, con un joven “demasiado apuesto” para ella. Rápidamente, el parloteo de sus dendritas la llevaron a cuestionarse  determinadas relaciones en su vida y en concreto la del “apuesto jóven”.

¿Qué emociones pululaban en sus relaciones? ¿Se repetían las mismas o había alguna nueva?

¡Debo estar loca! Espetó Julieta ¿A qué viene esto ahora? ¿Qué me importa a mí ese apuesto joven después de tantos años? Realmente no me importa nada; nunca llegué a conocerlo. ¿Será por eso…? Un momento, todo este embrollo lo está ocasionando aquella cita que nunca tomó lugar.

– Y una voz la pregunta:  ¿Qué emoción sientes ahora al recordar? ¿Es la misma o es otra?

– Ella contesta: No me atreví a quedar con él. Tuve miedo. Mi entusiasmo quedó atrapado en un punto del pasado. Mi atrevimiento quedó preso del pánico. Qué demonios ¿Para qué surge ahora?

_ Ummm, dijo Ratgma; parece ser el momento de mirar, abrazar, imbuirte en ella con una nueva perspectiva. Conocerla, aceptarla y liberarla para que siga y al mismo tiempo, apoye cuando lo necesites, tu camino evolutivo.
Porque buscamos el equilibrio. Somos mente, cuerpo y espíritu o dicho de varias formas materia, emoción y espíritu o química, física y vibración. “como mejor te parezca la combinación”

El déficit o exceso de energía se aloja en mayor o menor medida en nuestro cuerpo, el cual, es un ente sintiente y pensante, con su propia inteligencia. Esto no es nada nuevo, lo sabían culturas ancestrales como los Kahuna de Hawai, aborígenes australianos, culturas africanas, maya, budistas, indúes, indios lakota, etc. Las antiguas culturas aceptaban las partes del cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro y esto se tomó como superchería hasta casi nuestros días.

Fue a mediados de los 80,  cuando investigadores médicos comenzaron a aceptar que la inteligencia no era exclusiva del cerebro, sino que, el cuerpo tenía la suya propia. La Dra Pert cambió la forma en que los científicos entendían la conexión mente-cuerpo debido al descubrimiento de los neuropéptidos; una especie de mensajeros inteligentes que transportan sustancias químicas, viajando por todo el cuerpo y transportando mensajes emocionales.

En su libro “Moléculas de Emoción” Pert dice “Tal como nuestras emociones cambian; la mezcla de péptidos viaja a través de tu cuerpo y tu mente. Y literalmente cambia la química de cada célula de tu cuerpo. Nosotros todavía pensamos en términos químicos; claro, es química pero también física y vibración”

Pert aclara que las emociones no son simple química sino señales electromagnéticas que afectan a la química y la electricidad de cada célula del cuerpo. El estado eléctrico del cuerpo está modulado por las emociones, cambiando el mundo desde dentro del cuerpo.

No lo vemos con los ojos pero nuestro cuerpo es inteligente, sensorial y perceptivo. Hay inteligencia en el sistema inmune, en el digestivo, en el hígado y, la cada vez más indiscutible inteligencia del Corazón.

El corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico. Éste es casi 60 veces más grande en amplitud que el producido por el cerebro y penetra en cada célula del cuerpo.

Esa energía electromagnética alimenta nuestra sangre y hace que fluya o se obstaculice. Somos antenas transmisoras que canalizamos la energía externa e interna. Así como nos aseamos físicamente, también hemos de asearnos emocionalmente.

Julieta escuchaba a Ratgma “así le llamó” aunque imbuída en sus pensamientos.

Ratgma seguía su discurso: La energía sigue al pensamiento y éste produce un sentimiento, el cual, se expresa con una emoción que es representada físicamente en nuestro cuerpo para tomar conciencia de lo que pensamos en ese instante. (pelos que se erizan, frío, calor, hormigueo, la sangre se acelera, el corazón palpita en demasía o por el contrario está en calma,…)  Esa es una vía para descubrir qué mensaje nos trae esa energía.

Ratgma continúaba diciendo: Los humanos  tenéis  la capacidad de razonar y llegar al sentido común. Seguro que has oído hablar de los 3 cerebros: rectilíneo, limbico y frontal. Es el frontal quien  procesa el sentido común que paradójicamente y como dice un refrán “El sentido común es el menos común de todos los sentidos”.

Julieta recibía estímulos, cada vez más intensos, de cada una de sus dendritas, mientras escuchaba a Ratgma;  visualizando,  no sólo  a su joven apuesto, su vestimenta, si hacía calor o frío, su postura, quienes le acompañaban, sino también sintió  la energía de aquella cita: Miedo junto a un sentimiento de tristeza,  sorpresa y entusiasmo… todo junto. ¡Menudo menú! Y el pensamiento fatídico que echó por tierra su cita de “no soy suficiente para él”.

Aquí termina una parte de  la historia de la atrevida Julieta  que bucea y se sumerge con gran facilidad en las profundas y oscuras aguas del inconsciente para nadar libremente y con soltura en busca de fisuras de luz que la permitan junto con su propia luz interior y su compañero Ratgma encontrar sus respuestas. Ella confía, confía y confía.

Confió en ella, en los mensajes de su cuerpo y en su propio proceso vital de cambio y transición para llegar a lugares nuevos, dar al interruptor y recibir esa luz que descubre la emoción atrapada, el sentimiento y el pensamiento que habitaba en Julieta. Aceptarlo y vivirlo le otorga Poder Personal.


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